Es de sobrado conocimiento público que “el arte de lo posible” es una metáfora del pensamiento filosófico, que ha sido manipulada por las aristocracias para concebir un mundo donde la “virtud” (cosmovisión del mundo y de las cosas) de determinada castas u hombres, pueden engendrar aquella otra “virtud”, entendida como bienestar colectivo.
Según esta concepción, sólo determinados individuos tienen el privilegio de la “lucidez” que otorga la virtud y pueden Interpretar la realidad mundana y, por consiguiente, ajustar los manejos de Estado para calmar el voraz apetito de la plebe, maximizando la satisfacción del conjunto en una economía de bienestar, plena y constante.
Creer que la política es “el arte de lo posible” es no decir nada. ¿qué es lo posible? ¿aquello que se pueda realizar? ¿qué es lo que se puede realizar? ¿Es lícito realizar lo que a uno le plazca, dado que tiene el mandato popular? ¿Dónde comienza la subjetividad del mandatario y en qué pergamino está elocuentemente expresado el designio popular?
Ahora bien, suponiendo que un gobierno popular en ejercicio del mandato otorgado por la ciudadanía, decide terminar con la pobreza y, valiéndose de este postulado grandilocuente de política, tiene la certeza en cuanto que la pobreza no existe, sólo existen los pobres, y que son pobres porque carecen de medios económicos para proveerse de su sustento (alimento, salud, vestimenta, habitación, educación, esparcimiento) y que la solución pasa por subsidiar a esta veintena de millones de almas. Entiendo que se trata de una eficaz medida de solución de corto plazo subsidiar al pobre; mas nunca será una política totalmente efectiva a largo plazo, dado que se soluciona momentáneamente una situación injusta en tiempo real, pero se patea la pelota hacia el futuro.
Una política eficaz y efectiva sería atacar , por un lado, la causa eficiente de la pobreza (la corrupción) y, por otro, subsidiar las necesidades que poseen los segmentos más vulnerables con inserción paulatina en el sistema de los actores sociales rezagados.
Pero, evidentemente, los políticos son funcionales a determinadas doctrinas de poder donde el efecto que importa es “el aquí y el ahora”. La congratulación de las masas a cualquier precio y cuánto más rápida, vale mil ducados; y si esa congratulación persiste es claro que habrá adhesión permanente al modelo de gestión. Esto se puede dar, en tanto y en cuanto, llueva maná del cielo y las cuentas públicas den superávit de caja, no haya emisión monetaria, la inflación esté controlada, la divisa extranjera fluctúe libremente dentro de una brecha razonable, el saldo de la balanza comercial sea positivo. ¡Fuera de estos términos, el modelo hace agua!
Y cuando el modelo hace agua, y se siente en el bolsillo de las masas populares la superficialidad del sistema, ¡ahí se ve la lonja del pueblo dispuesta a azotar a sus dirigentes tramposos!.
Esta violencia es producto de la estratagema política de obligar a adherir indefinidamente a los pobres no, a un modelo de reparto de los panes sino a un modelo de reparto de las migas que quedan bajo la mesa.
¡La política no es un arte ni nada parecido!. Es la propensión al ejercicio de un deber comprometido con la equidad y la justicia de toda una sociedad que elige a quienes lo representen. Es la propensión y la voluntad de distribuir felicidad, mística y fe al pueblo con obras que la comunidad reclama. Es caminar con el pueblo y gobernar con ejemplaridad y sano juicio. Es entender que quien gobierna la hacienda, lo hace en nombre de todos y por lo tanto, su mandato es revocable si no cumple con lo deseado por los votantes y el pueblo todo. Es generar riqueza para el reparto.
La violencia que genera el político cuando la sociedad percibe que miente y ejecuta políticas ajenas al bien común y a la fe en él depositada, lo eleva a la categoría de tirano, déspota y sanguinario.
Puesto que no escatimará en usar la fuerza pública para reprimir, acallar las voces de protesta y asestar un duro golpe a la sociedad que se manifieste para reclamar.
“... Bienaventurados los mansos porque ellos heredarán la tierra”
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