jueves, 19 de septiembre de 2013

REFLEXION ARPONISTICA


Ser libre no significa no asumir responsabilidades y vivir del aire; sino aventurarse a ser un clon de nuestra conciencia y ejercer plenamente nuestra capacidad de pensar y sentir en un mundo, donde los postulados quieren acotar nuestro accionar, so pretexto, de mantener la estructura concebida y no generar movimientos telúricos en las capas tectónicas en que se fundan nuestras sociedades. Ser libre significa movilizar el pensamiento, el vigor y los sentimientos en pos de una cultura dinámica que se transforme a si misma y se reproduzca; dejando lo arcaico a las mentes conservadoras, que únicamente consiguen atenazar las ideas y producir tiranías. Ser libre no es una mirada oblicua a la conciencia social ni apostar a la anarquía, ni tampoco ir en contra del sistema, dado que el sistema somos todos interactuando con el mundo. Lo que va contra el sistema es lo feudal, lo despótico y lo autoritario. Ser libre es la mirada al futuro donde primen las ideas por encima de las formas, y la justicia sea el beso que acaricia y no la vara en punta de una engordada Plutarquía, que sólo concibe erradicar la pobreza matando a los pobres o erradicar la delincuencia incendiando las villas. Ser libre es romper las bolas a los cánones establecidos que prostituyeron el sentido de las cosas y de la vida e hicieron de este mundo una cagada. Entiendo, ahora lo dicho por el PAPA FRANCISCO cuando dijo que los jóvenes debían hacer ruido.


La única manera de hacer ruido es siendo libres de la cosmovisión imperante que nos llevó a ser esclavos, pobres y sin futuro cierto. No fallaron nuestros padres; sí, fallaron nuestros dirigentes de masas que mientras gozaban del poder y los privilegios que le otorgaba su posición, nos adoctrinaban con mentiras.

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