El gobierno nacional, a través de
la autoridad monetaria, al convalidar el precio oficial del dólar en $
8,00 ha devaluado el peso nacional.
Es un artero golpe al bolsillo
del trabajador que cobra sus remuneraciones en pesos y no, en moneda
extranjera.
El gobierno devalúa y no “evalúa”
el impacto inmediato que tal medida ocasiona en las variables económicas.
Por lo pronto, reconoce que la
economía está sujeta al dólar, por lo cual el peso nacional no vale nada.
Exijo ya una enmienda a la Carta
Magna que imposibilite que un poder, en este caso el Ejecutivo, pueda a través
de políticas monetarias alterar el valor del peso sin un debate previo en el
congreso y un plebiscito.
Este gobierno subsume el salario
de los trabajadores a costa de honrar un modelo de reparto de la renta nacional
en forma de subsidios a un segmento de familias, a modo de clientelismo.
Este gobierno apuesta a la
inflación a través de la emisión de moneda para financiar los déficit fiscales
de las administraciones.
La inflación se combate con
ajustes fiscales, donde el gasto se ajusta al ingreso por recaudación. No se
financia el gasto con endeudamiento.
Esto acarrea necesariamente un
costo político. ¡Los votos no pueden comprarse , deben ganarse a través de
políticas claras de inclusión y con funcionarios probos!
Conclusión:
“Una inflación creciente y constante en la economía de un Estado sólo se explica a partir de un alto nivel de corrupción en sus administraciones"
MI OPINION
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