lunes, 24 de noviembre de 2014

El Pintor


En el anverso de la paleta, el pintor, descubre la nostalgia abovedada en el rústico crisol de unas manos que esculpieron la fragua donde el pincel, hoy yace impermeable y torpe.

Quiere hacer justicia, y pinta con sus dedos, un mar de latidos y almas.

Ciertamente el trazo de su genio hace posible que el ámbar cruja en el lienzo y deposite su óbolo a modo de luna en la noche, mientras cruje el mar a su diestra.

En el lienzo crece la anatomía del cielo y en medio de ese pedazo de mayéutica el pintor improvisa la silueta de una maja desnuda.

Ningún color tiene forma adrede, sólo el espacio conlleva el infinito entre un orgasmo de puntos.

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Nota : El sentido estricto de la mirada lleva impreso un sigilo que no obedece a ninguna lógica; es el parir sintiendo que la gloria te abofetea y le ofreces a ella, sus dos mejillas.

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