lunes, 3 de agosto de 2015

Mueren mis versos en el fieltro pero resucitan en la alfombra




No son mis versos

transpiro de un nocturno o de acuarelas,

ni tan siquiera, embrujo de las letras;

quizás fugaces luces en el cosmos

do habita la nostalgia y muerde el polvo

y se persigna el fonema o la palabra.


No son mis versos

un jeroglífico en un bajorrelieve,

ni una forma mágica en un papiro,

ni la voz augusta del poeta

que canta con sutil impronta

a la belleza.


No son mis versos

sonetos magistrales ni potentes

estrofas robadas al mistral

ni cacofonías que obnubilen

el criterio.


Mis versos son

apenas una gracia que intenta

merecer

el repudio o el aplauso

de una rugiente platea.


El escenario de la dicha,

el bosquejo de la forma,

la algarabía

¡No me pertenecen ¡


Por eso digo :

que mis versos mueren

en el fieltro y resucitan

en la alfombra. …


¡No soy Neruda ni Quevedo!


SOY ARPONERO DE LA TINTA

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