jueves, 29 de octubre de 2015

Ballotage en Argentina



El día 22 de noviembre del presente año, tendrá lugar una contienda electoral que proclamará a un nuevo presidente.

La importancia de esta disputa electoral es de grado sumo. Se elegirá entre la continuidad de un modelo o el cambio total de paradigma.

A esta altura de los acontecimientos, todos los ciudadanos tenemos en nuestro voto la posibilidad de elegir nuestro destino como país.

Es claro que la decisión que tomemos respecto al voto no será sino la expresión  colectiva de una sociedad que busca  consolidar o no, un sistema de ideas o producir un cambio que movilice la construcción de un enfoque diferente.

En cuanto a la postura que sostengo quiero apostar por un cambio. Quiero otra  concepción ideológica que adscriba al diálogo, a los consensos en materia de políticas públicas, al disenso, a la diversidad de opiniones, al estructuralismo puro.

Por otra parte mi voto irá dirigido a aquellos protagonistas que aseguren el cumplimiento  estricto de la ley y promuevan la independencia de los poderes del Estado. Votaré a quienes sostengan, con viento a favor o en contra, las relaciones armónicas con las naciones del mundo, y propicien y protejan los acuerdos bilaterales en materia comercial.

Asimismo, mi voto irá direccionado a favor del compromiso irrestricto de quienes postulen una lucha contra la pobreza, la marginalidad, la corrupción y el narcotráfico. También hacia quienes promuevan la cultura del trabajo, la educación y el respeto, como fundamento basal en que se anidan los pueblos y las relaciones interpersonales.

Mi voto será positivo y no se inclinará hacia la órbita indefinida o neutral. Considero que las propuestas de los candidatos, explicitadas o no, dan un indicio cierto del futuro a esperar en caso que obtengan el premio mayor de ser elegidos. Privilegiaré al candidato que demuestre credenciales de honestidad y de eficacia. No votaré a quienes no se jueguen ni ofrezcan firmeza o entereza a la hora de actuar.

No creo en los discurso ni en los debates. Son sólo maniobras orquestadas por los medios. No votaré al que mejor habla sino al que mejor me parezca. Esto es subjetivamente mi opinión.

En cuanto a las encuestas y encuestadoras sólo confunden, no sirven. Son empresas rentadas para instalar un resultado. Tal vez se ha estudiado mucho sobre el influjo motivacional de la propaganda pero poco se ha estudiado del ánimo del pueblo a la hora de decidir  por quién votar y por qué.


Yo, individuo, votaría en este minuto a fulano, pero el día de la elección me levanto de la cama con ánimo diferente a todos los días y voto a mengano. Ninguna ciencia puede predecir mi voto. No obstante, sostengo mi palabra,, voto por el cambio.

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