En un sesgo putativo de
nuevas coronas,
En pos del céfiro
batiente,
Entre bastos y alcurnia,
Cruje el alarido de la
fe
Del ave portentosa
Que polinizó la flor
Con su vuelo razante.
Dejó atrás la grilla
matutina
Y la fiebre del
levante;
Se enjaretó en el
viento
Y con piruetas
magistrales,
Osó al poniente entre
las opacas nubes
Dejando lejos, tras de
si, los mares.
Supo conjugar la estela
Y parir un aniversario
en el firmamento
Y desnudar
Con el trazo mágico de
su aleteo
La razón estricta de su
vuelo,
No en busca de
alimento, sí, en busca
De aquelarre.
Y quiso Dios que su portento
Amalgamara el locus de
la geografía
Con su trinar en la
alborada
En un corte transversal
y enjuto
A la vera de otro
cielo.
En cada paralelo, el ave
vuela,
Transfigurada en gotas
de un arco iris
Prodigando el color
Y sueña la estampa a su
paso, el verso,
De Juan Salvador:
“El bosquejo de un ave
en el Mistral
Que atrapa los sones en
el cuadrante
tras misterioso destino
Y deja su estela en la
mar
Para que otros colijan
un nuevo camino
Entre lunas y vientos,
Entre mareas y sal”.
By : El Arponero de la Tinta

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