lunes, 19 de septiembre de 2016



EVENTO


No son estribos amarillos
ni ujieres sin recetas
las tardes en que mora el hombre.

Un escapulario, una paciencia
rozan en la pálida cruz
cuando se duerme, el plexo.

No tiene piedad la sombra
ni se cubre de hollín el arrebato.

El enigma es fiel a la ecuación
y se sujeta a la norma.

Por trepidar el músculo
se nace en el espanto
y tan siquieramente
en el asombro.

Reza la soledad bajo un árbol
y los pájaros ya no trinan
para calvario del amanuence.

¡El hueco del silencio en todas partes!

ESTO no es carnaval
sino misterio,

misterio de las almas
que extrapolan el germen
de lo inmediato hacia lo eterno.

Y otra vez el grito
y otra vez el plexo
en su empinado albedrío.

La receta es la misma,
el ciclo permanece,

El temple del varón es patinar
sobre lo OSCURO.



 By : El Arponero de la Tinta

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