Construir un muro para separar civilizaciones o para delimitar espacios colindantes entre naciones es tan torpe y tan poco inteligente, como construir sobre el granito una barrera de átomos azules para que el sol no tiña de amarillo los campos.
El sol puede persignarse ante la imbecilidad de un hombre para hacerlo sentir importante por un rato, pero jamas resignará su potencia de rayo a la doctrina de un parietal.
Lo ideológico, lo sociológico, la historia no se abovedan en un ladrillo. Se necesitan criterio, buen juicio y buena voluntad para construir un mundo mas amable y mas parejo.
El oficio de albañil es otra cosa.
MI OPINION
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