domingo, 31 de marzo de 2019

En un compás de espera



Puedo sentir el pulso del minuto
 a través de la acústica de tu respirar.
Puedo acostumbrarme a tu infinito
 y besar el ombligo donde nacen tus mariposas
y puedo, además, ser la cordura
o si prefieres, tu fe y tu armadura,
 y renacer en la espuma de tu bañera para amarte.
Mas no puedo detener mi trazo
 cuando comience este ejercicio de amor.

Aquí dejo mi huella, en este papiro
 y siento
la caricia de las olas y el ulular del viento
que aproximan su misterio a mi rada
y en cada amanecer decodifico ese aliento
tan auténtico y ceniciento
que atrapo de su luz el fulgor
de una maja redonda y pía
posando sobre los esteros
desnuda y blanca sin misterios.

Hablo del bostezo austral
del encantamiento y del placebo;
hablo del dedal del sol
Hablo de... ¡LA LUNA!

(Si tú eres pía,
si tú eres moza
si tú eres blanca,
si tú eres pura);

Entonces renacerás en mí
tras los eclipses
y dejarás tu cara
en mi cuarto.

Yo te amaré, por cierto, sobre mi barca
como a una doncella, y luego,
me acurrucaré sobre el colchón
y desnudo tras pasión
¡besaré tu panza!
(Ese valle fértil donde crecerá
Nuestro soñado  fruto)



By : El Arponero de la Tinta




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