Puedo sentir el pulso del minuto
a través de la acústica de tu respirar.
Puedo acostumbrarme a tu infinito
y besar el ombligo donde nacen tus mariposas
y puedo, además, ser la cordura
o si prefieres, tu fe y tu armadura,
y renacer en la espuma de tu bañera para amarte.
Mas no puedo detener mi trazo
cuando comience este ejercicio de amor.
Aquí dejo mi huella, en este papiro
y siento
la caricia de las olas y el ulular del viento
que aproximan su misterio a mi rada
y en cada amanecer decodifico ese aliento
tan auténtico y ceniciento
que atrapo de su luz el fulgor
de una maja redonda y pía
posando sobre los esteros
desnuda y blanca sin misterios.
Hablo del bostezo austral
del encantamiento y del placebo;
hablo del dedal del sol
Hablo de... ¡LA LUNA!
(Si tú eres pía,
si tú eres moza
si tú eres blanca,
si tú eres pura);
Entonces renacerás en mí
tras los eclipses
y dejarás tu cara
en mi cuarto.
Yo te amaré, por cierto, sobre mi barca
como a una doncella, y luego,
me acurrucaré sobre el colchón
y desnudo tras pasión
¡besaré tu panza!
(Ese valle fértil donde crecerá
Nuestro soñado fruto)
By : El Arponero de la Tinta
a través de la acústica de tu respirar.
Puedo acostumbrarme a tu infinito
y besar el ombligo donde nacen tus mariposas
y puedo, además, ser la cordura
o si prefieres, tu fe y tu armadura,
y renacer en la espuma de tu bañera para amarte.
Mas no puedo detener mi trazo
cuando comience este ejercicio de amor.
Aquí dejo mi huella, en este papiro
y siento
la caricia de las olas y el ulular del viento
que aproximan su misterio a mi rada
y en cada amanecer decodifico ese aliento
tan auténtico y ceniciento
que atrapo de su luz el fulgor
de una maja redonda y pía
posando sobre los esteros
desnuda y blanca sin misterios.
Hablo del bostezo austral
del encantamiento y del placebo;
hablo del dedal del sol
Hablo de... ¡LA LUNA!
(Si tú eres pía,
si tú eres moza
si tú eres blanca,
si tú eres pura);
Entonces renacerás en mí
tras los eclipses
y dejarás tu cara
en mi cuarto.
Yo te amaré, por cierto, sobre mi barca
como a una doncella, y luego,
me acurrucaré sobre el colchón
y desnudo tras pasión
¡besaré tu panza!
(Ese valle fértil donde crecerá
Nuestro soñado fruto)
By : El Arponero de la Tinta
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