miércoles, 6 de mayo de 2020

ADIOS A LAS ARMAS




Este es el título de una novela de un escritor inglés, Ernest Hemingway y verdaderamente me gusta el título y me sirve para reflexionar acerca de los momentos en que vivimos.

Quiero decir, la industria armamentística ha sido responsable de innumerables episodios bélicos a través del tiempo. Asimismo, ha hecho que las naciones inviertan parte del producido social en alimentar la fabricación de equipos militares y armas letales para el mundo. Esa industria permitió engordar los odios planetarios con la excusa de salvaguardar a las civilizaciones cuando, en verdad, ha hecho retroceder a la humanidad a una etapa vivencial de terror y muerte, de miserias y destrucción por doquier.

Sociedades enteras devastadas por el ORGASMO DE PODER, putos  fundamentalistas que opusieron las armas a la razón y llevaron al muere a  millones de almas.

Hoy, sin embargo, dado el origen de una pandemia que arrasa con las naciones, cuya forma de expandirse es implacable y visceralmente ineludible, me pregunto para qué sirven  los ejércitos y las armas y todo ese presupuesto que gastan los gobiernos.
No sé si el virus fue fruto de la reacción natural de la tierra para defenderse de las afrentas de la humanidad contra el planeta o si se trata de un arma biológica, quiero creer que se trata de lo primero.
Pero  me permito decir, que sólo una molécula,  ha destrozado todos los discursos políticos  ha puesto en el tapete que la sociología y la religión, nos han hecho creer en paraísos y nos sumieron en la ignorancia.

Veo como se cae el mundo en lo económico y ello confina al destierros a millones de trabajadores. Hizo falta sólo una bacteria para enseñarnos que no somos nada.

Pido a los gobiernos que inviertan en SALUD, EDUCACION y TEGNOLOGIA; y se dejen de joder con dar suficiencia y presupuesto a las armas. El ser humano salvarà a la civilizaciòn, no con armas, sino con medicinas, ciencia y clarividencia en los apostolados del saber.



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