Devórame en tus
caricias y besos,
que son mis antojos.
Desnúdame diestro y
deleita tus sentidos
al sentir mi piel desnuda
en tu cuerpo, no siendo
primera vez.
Devórame despacio,
cual susurro travieso
lleno de embeleso, que
hace arder mis quimeras
en la danza sagrada, donde
se recrea el universo.
Cautiva mis sentidos, con
tu piel y la ambrosia de tu
ser, haciendo estremecer en
gozo, sintiéndote pleno y
glorioso en cada embestida…
Devóreme con destreza,
ante el amanecer y
anochecer, inunda mis playas
con tu lava ardiente.
¡Devórame travieso,
Siendo mí embeleso
que
hurta mil
besos en éxtasis!
María Auxiliadora Fernández
Velásquez

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