Alma que transitó por el hastió
en la pandemia gris de la agonía;
resacas de vivir en soledad
en la mitad oscura de la luna.
Inmenso frenesí de la locura
que niebla la razón tras los cristales
atropelladamente, en la desidia,
cuando la vida cruje en el calvario.
Infinitivo tiempo en que morir
no tiene bardo o cielo ni medallas
y el viento se acuclilla, tenuemente,
ante la tempestad de vivas voces.
No siento ya mi cuerpo ni mis obras
que conjugaron plena mi ignorancia
hoy desnudo ENTIENDO mi sopor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario