Fuertemente repudio el EMBLEMATISMO que se ha instaurado en nuestra sociedad.
P.D.: Yo uso, paradójicamente, mucho los emblemas; pero me doy cuenta que ellos no confieren identidad sino que terminan ahuecando el tronco del árbol social y haciendo anchura en la desesperanza.
Resulta ser que “la frutilla del postre” es la adhesión a un emblema, a un tótem o a una idolatría ciega a determinado objeto de adoración. Esto es el final de los tiempos, el Apocalipsis del hombre, el desenfreno total. Se ama a una ballena porque su simbología representa el mar ; se ama un tenedor porque representa el acto simbólico de la comida; se ama una gaviota porque representa el vuelo de la libertad; se ama una camiseta de fútbol porque identifica un status o jerarquía de poder y pertenencia; se ama una manera de vestirse porque da contenido social y status; se ama la pertenencia que confiere el emblema por sobre la vida misma.¿Se ama?
No sé si la terminología usada es la correcta, lo que quiero significar es que cada vez nos enjaretamos más y más en buscar emblemas que nos identifiquen, de modo de demostrar lo que SOMOS.
Nuestro sentido de pertenencia se asocia a un objeto para conceptualizar qué grado de individuo desarrollamos en una sociedad simbólica.¡No me parece correcto que así sea!.
No me parece correcto que la sociedad sea simbólica; quiero una sociedad que no busque emblemas para desarrollarse, que destruya los emblemas y vuelva a ser una sociedad de personas y con contenido humano.
¡Gracias por leerme!
P.D.: Yo uso, paradójicamente, mucho los emblemas; pero me doy cuenta que ellos no confieren identidad sino que terminan ahuecando el tronco del árbol social y haciendo anchura en la desesperanza.
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