Bitácora de vuelo
Entrevero y muerte en
el ocaso
y una ingesta de
luces, tonificando
el bardo de la noche
sobre el surrealismo
épico de los pájaros.
Una garganta estoica
y un caracú
como trapecio en la
cornisa.
Una cuota de poder
como metáfora del
cielo;
y agazapada la luna
en el mar, deja su
espuma evanescente.
Y ruge el horizonte
en pétalos de ámbar
en un fino rococó
de almíbar y sangre.
Tuya es la tarde -
dice el minotauro -
y la escalera es del
albañil
¡No creo en
crespones! - respondo -
así que lo mismo me
da este sigilo
o este soñar.
Duermen los
arlequines en las rocas
y todo es un embrujo
de otoño
en esta pausa o
perezosa vida.
Sobredimensionada la
cota
elucubra un
centímetro en espiral
y se vuelve
tornasolado el asombro.
Vuelvo mis ojos sobre
la mar
y un arponero recicla
la escala:
¡No tengo miedo de
ser yo,
un militante de la
siesta!.
(Hoy, concibo la
estela como sagrada síntesis
de un repensar en
azul marino
y me vuelvo corsario
entre las olas,
que vienen y van).
By : Alí Al Haded
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