PARA QUÉ LLORAR
(Por el aniversario de la muerte de mi viejo)
Emancipado de si mismo,
- de la aguja del tiempo
y del pergamino dogmático -
pulula entre las acuarelas del cielo,
el alma errante buscando
un espacio divino.
No adviene la desazón
del calvario
ni el dolor del cuerpo;
¡es mitología y epopeya
en la jornada de la luz,
el ser, extrapolado sobre el cosmos,
brilla en la noche cual lucero!
Una aspirina impregna la fuerza
del hombre
- de aquél que quedó abajo -
y ruge en la zarza la magia del varón,
sólo queda el minuto
en el cuadrante estelar.
En su gregorio ascenso a la aurora
deja intensamente su posibilidad
de resurgimiento
a través de las letras.
Y, tras el terciopelo del arco
que infunde la mañana hacia el iris,
anota un tanto en la pizarra
y deja impreso
el sublime bostezo
de su vida
a merced de las estrellas.
(No ato cabos en el muelle,
sólo contemplo a las gaviotas
cómo impregnan la jornada
en busca de su alimento
en busca de su alimento
en el temprano cielo que amanece).
By: El Arponero de la Tinta
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