En el recuerdo
tu presencia queda
como la
impronta viva de la luz
y queda tu
figura inmaculada...
en un vestido mágico,
de seda,
¡cual un
sudario blanco tras la cruz!
mas la magia
del genio conservada
en el papiro
azul de tus pinturas
refulgen sobre
el éter trashumante.
Conociste el
herpes de lo antiguo
para parir un
sol en travesuras
y devolver al
valle jondo, el cante,
en un abrir
los ojos tras lo ambiguo.
No, las rutas
del destino son
todas tan
bondadosas ni perfectas:
en este mundo
tienes que sufrir
dejando atrás
la fiebre y tu ilusión
tras el
calvario donde trazas rectas
con la
esperanza de sobrevivir
en busca de tu
cometido regio.
El horizonte
tiene latitudes
y por
desgracia, muchas sinrazones.
Puedes tañer
el arpa en son de arpegio
y el bien
gozar con tus similitudes
mas nunca evitarás
los nubarrones.
By : El Arponero de la Tinta
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