No son soles ni lunas en
menguante
ni tapujos secretos de un
embrujo;
son acuarelas finas del
dibujo
que, mi gemelo, puso en
el cuadrante.
Arrodilló al pincel en su
colirio,
con la tintura justa del
color
y supo asir en su trazo
tras el lirio
el beso coloquial de
augusta flor.
Amarillo, colágeno y
paisaje
en armonía maja con las
flores,
sobre la landa, sobre las
praderas.
En su arrebato pudo
desnudar
y colegir la fiebre más
secreta:
la voz de Dios y la
naturaleza.
El arte de su amor
respira intenso
En un fresco en la pared
del tiempo.
El mágico pincel no pudo
oponerse
al plano de su cuota
peregrina
y dejó, tras sí , su
sinalefa
entre el ronquido
quejumbroso
de la voz,
de la voz,
el apagado del pulmón
y la escueta tolerancia
de la aorta.
y la escueta tolerancia
de la aorta.
By : El Arponero de la
Tinta
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