Dejas, hoy, amarrado en
el dibujo
la espontaneidad de tu
trazo;
la estirpe, el género y
la matriz
de los colores
entre camufladas
perspectivas
y tu albacea.
El pasto crece en el
terreno
y la gramilla impregna
la postal;
¡Tú, tienes alma y
potestad
en esta encrucijada!
Gime por ti, la
pradera...
No se agotaron los
azules
en la efervescencia del
otoño,
ni se durmió la
geografía.
Existe, en cada neutro,
una cofradía
de matices que destella
en la distancia.
Tú, al infinito
exportas el movimiento,
en un alternar lo
mágico
con el otrora fingir el
universo.
Ahora, el anverso te
sueña
como efigie de una
moneda
y te proclama
INSPIRADO.
Yo te extraño, pintor y
gemelo;
no tengo bosquejos en
mi alfeizar
rubricados por tu mano.
Sé que la ausencia es
permanencia
pero algún día, en el
cosmos,
te veré, nuevamente,
tú, transfigurado en
sol,
dibujando en el
cuadrante eterno,
yo, sobre fugas de
átomos y estrellas,
transpirando el
instante
en que nos
nuestras almas
se fundan
en un abrazo tierno, de
hermano a hermano.
By : El Arponero de la Tinta
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