viernes, 12 de abril de 2019

JUAN CRUZ, ALIAS "EL NEGRO"


Desde que Juan Cruz, alias el "negro", proclamara su teoría semafórica de convergencia social, nadie para de hablar de ella en el viejo continente. 

En los medios televisivos y radiales, en la prensa escrita, en los claustros académicos, en los corredores y pasillos de los congresos mundiales, en los clubes de barrio, en los cafés y en todo lugar donde los individuos se reúnan a platicar de bueyes perdidos. 

Es que a pesar de ser una teoría novedosa, lo "magnifico" de ella es que resume en si misma la HISTORIA de la HUMANIDAD. 

El "verde" que habilita al hombre a hacer de si y del mundo lo que le plazca; el "amarillo" que advierte sobre la posibilidad inminente de un cambio social; y "el rojo", ese muro ancestral, que pone coto a las acciones y frena el avance de las ideas. 

La convergencia social, en una perfecta sincronización de incontinentes paradigmas, ha sido reducida a un simple juego de colores. La humanidad vista por el prisma semafórico, ahora se encuentra enmarcada en un tablero de lucecitas. 

Juan Cruz, alias el "negro", reconoce en cierta forma que su teoría no es el fruto de la reflexión aguda del genio ni de la introspección del científico social, sino que por el contrario, entiende, que toda su vida ha sido, es y será eso, una semaforización de su pensar y, por ende, de su accionar .Una suerte de "pienso, luego existo" tan simple como una tabla rasa y a la vez, maquiavélicamente, irrefutable. 

Ya aturdido de tanta fama, de entrevistas, reportajes, flashes, invitaciones a conferencias y demás, Juan Cruz, alias “el negro” - hombre de profundas convicciones - toma el guante de la mundanalidad y se trenza a las trompadas con la vida. Se deja crecer los bigotes y la barba, se rapa la cabeza, se rasga las vestiduras y se interna en el más profundo ostracismo. Pinta las paredes de su calabozo de azul y naranja, y se entrega a la lectura de revistas de historietas y de ficción. 

Nadie supo más de él a partir del último lustro. Algunos “paparazzi” creyeron verlo en la Plaza de Florencia a media tarde enfundado en una caja a tres colores, y lo fotografiaron para la revista INTERVIEW; otros, los más cretinos, buscaron su retrato en una hostería de Pamplona -donde dicen- un anciano vende linternas semafóricas a los turistas para contener así, el tráfico peatonal durante la fiesta de San Fermín. 

Todo es conjetura, nihilismo y desesperación, y ciertamente, nadie podrá dar fe absolutamente de lo que ve y lo que oye; excepto que, si al igual que Juan Cruz, alias “el negro“, haya vivido y padecido los avatares de la luz – y maldecido también por ello -.


By : El Arponero de la Tinta

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