Va de suyo, que la interpretación
del número del ensayo y la palabra no obedecen a una lógica predeterminada,
sino a guarismos o estados de encumbramientos donde el ser infecta su mística
prescindiendo de todo acontecer y transporta con el lápiz, eso que madura en su
espacio de brevedad; es insolente en su forjar nuevas notas. No se somete a
códigos ni vanidosas construcciones ¿para qué? Es auténtico y divino.
Yo construyo sin "mea
culpa" lo que siento y apuesto a ser lo que soy. Otros harán lo que
puedan. Quizás otros dibujen un trazo diferente, sumamente respetable es su
hacer.
A mi, no me produce escozor
vuestro aliento. Cada cuál respira su aire.
Me permito asir el contenido y
burlarme de la forma. Soy, exactamente, lo que veis, un Arponero militante.
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