Posiblemente, el ojo confiera a la imagen la fuerza egregia del concepto. Escolásticamente hablando, la imagen vislumbrada es tan sólo un acierto momentáneo, un fotograma; mas nunca sabré en definitiva, si el arco que encandila al ojo, es tan real como la acuarela que engendra la exégesis de esos pezones. Deberé besar un poco más hasta encontrar la fiebre y luego, delirar un poco hasta morder, la furia de ese fornido cuerpo desnudo.Esa gimnasia dará respuesta a mi retórica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario