jueves, 16 de agosto de 2012

ACTUALIDAD Y POLITICA


El matrimonio “k” tuvo su  momento histórico de recrear una nueva República y un nuevo paradigma. No obstante, dejaron de hacer los deberes que la patria y el pueblo demandaban de ellos para entronizarse y buscar el “oro” en las olimpíadas del poder. Se creyeron próceres y vendieron estampitas en toda la geografía de la república.

Usaron los métodos más nefastos de la política para catapultarse y ser hegemonía. ¿qué lograron? La bronca popular y el descontento generalizado del pueblo.

Nadie cree en este gobierno lleno de corruptos y aventajados. Hoy el 54 % o más de la población le diría : “No, a Cristina”.

Pero el poder que amasaron en esta última década, fruto de las lisonjas y prebendas otorgados no es fácil de desarmar.

El pueblo argentino, que piensa y actúa en consecuencia, ve el desastre en que se ha convertido el país, casi en todos los frentes y repudia a sus gobernantes por su ineptitud y su alto grado de enriquecimiento patrimonial.

Además, el hecho  de generar una falange : “La Cámpora” como brazo de sustento militante para entronizar un paradigma de país que sólo sirve a los que gobiernan y amasan fortuna, ha ido socavando los pilares fundamentales del relato oficial.

Hoy, el electorado, elegiría una propuesta diferente a este modelo de “corrupción y de no me importa la gente” mientras abunde el circulante.

Yo veo que el futuro de ARGENTINA está en el horno, quemándose a miles de grados por culpa de una conducción dirigencial de cuarta.

Sin embargo, también veo corrientes de poder que buscan amalgamar conciencias en pos de otra ARGENTINA.

Quiero creer que DIOS es argentino y no dejará morir el país bajo este postulado masón   del reino “K”.

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