Privilegiando el vuelo
Por fin, abandonado a su albedrío,
del mundo fugitivo, a ras del viento,
volando a gran altura y mucho brío
Juan Salvador prescinde de alimento.
El hambre no le pesa ¡no es un crío!
de volar ansias tiene y va contento,
que así morir acepta el desafío
si la meta es tocar el firmamento.
No es como las demás aves del cielo,
de la mediocridad formal reniega
y no quiere vivir en la derrota
.
Mas una noche llega cruel ¡el duelo!
cuando la luna al alba ya se entrega,
y un corazón expira, de gaviota
Alí Al Haded

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