“DECESO Y RESURRECCIÓN DEL POETA”
Deceso (1)
¡Ay, mi
lastimado corazón que porta
El flujo
del humor descompensado,
Que brota
entre la aurícula y la aorta
Y ataca mi
pulmón ya constipado!
¡Ay, mi
arteria que frágil no soporta
Ninguna
transfusión o suero dado,
Y late con
rigor si no transporta
El líquido
vital a su costado!
¡Ay, qué enjuto es el soñar si muero o parto
En medio
de la soledad llorando,
Desconsoladamente
como un niño!
¡Ay, qué triste el amar si tras cariño,
La huraña
se entromete, provocando
Con su
daga, la crisis de un infarto!
Resurrección
(2)
Pero un
enroque a tiempo resucita,
Cual
divina pasión al cuerpo ido
Y,
verdaderamente, le acredita
Un nuevo
corazón no corrompido.
Es este
grato enroque el que amerita
En la
famosa zarza haber ardido;
Es este
movimiento en que transita
El beso
del amor, el más sentido.
Y aunque a
punto estoy de coronarme
-Tras
mordido haber la negra fosa-
A mi
princesa quiero regalarme...
Porque
voló sin brújula ni osa
Entre los
cielos vastos para darme
Una poción
de vida milagrosa.
By : Alí Al Haded
N. d A.:
(1) El poeta siente una pena en su corazón que lo atormenta. Ese dolor lo vuelve huraño y hosco y sumamente fatalista. Es el amor no correspondido el que taladra su alma. El poeta presiente que pronto el filo de la noche hará estragos en su estría madre.
(2) El arrobamiento que ocasiona en su vida la presencia de una musa, lo eleva hacia la luz del día, rescatando su alma y purificando su cuerpo. Se habla de enroque (el cambio de posiciones entre fichas de un mismo color por el cambio en el estado de conciencia y humor del hombre sobre el tablero de la vida)
La coronación es el momento en que el poeta obtiene el triunfo sobre las tinieblas; Luego aparece el agradecimiento póstumo del poeta hacia la princesa por haber insuflado en él un hálito de vida nuevo.


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