¿En
qué lejano mar, ausente de mis besos,
se
baña y se desnuda, mi sirenita amada?
¿En
cuál espejo de agua, sedosa y perfumada
se
esconde de mi amor, quemándome los sesos?
¡Ay,
sirenita blanca!, ¡mis labios ya están presos
de
toda tu dulzura, tu fruta y mermelada!
¡Ay,
mi linda arponera, que atracas en mi rada
dejando
que la mar trepide por mis huesos!
Por
ti, mi sirenita blanca, ¡ya desespero!
y
mi velero apuro, en pos de tu lumbrera;
aprovechando
el viento que sopla de costado
navego
a veinte nudos en busca del dorado
o
del sublime beso de tu luz verdadera,
¡inigualable
hechizo que fórjame en acero!.
By: El Arponero de la Tinta

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