martes, 12 de noviembre de 2013

RADAR EN EL MUNDO


Venezuela otra vez ha dado una lección “inmadura” de economía social y política.

No creo que todo el pueblo venezolano sea culpable de la debacle que se cierne sobre las inversiones en ese país, sino la “soberbia” de funcionarios que no saben usar el poder más que para avasallar y destruir el  aparato productivo de esa Nación.

Venezuela, que es el espejo donde se mira la Argentina, cree que puede manejar por decreto y prepotencia las fuerzas del mercado, algo así como establecer a través de una norma que 2 + 2 matemáticamente ya no equivalen a 4, sino a 3 o a 1.

¡ESTO ES COMO ACABAR CON LA POBREZA MATANDO A LOS POBRES!

El problema se suscita por la falta de conocimiento de cómo funciona el mundo, las instituciones del Estado,  las organizaciones empresariales, el Derecho y la Economía.

Este personaje que gobierna a Venezuela cree que “la revolución bolivariana” a través del modelo implantado por el difunto CHAVEZ se logrará con discursos altisonantes en la platea y con aventar al pueblo en contra de la burguesía extranjera.

Venezuela posee el más alto índice de inflación en la región de América producto de sus políticas macroeconómicas que obligan al Estado a financiar el clientelismo político con el producido de sus exportaciones de petróleo.  

Maniatar a la prensa, cerrar los portales de internet que difunden información sobre la evolución del dólar, confiscar propiedad privada, encarcelar a gerentes de empresas, eso no es revolución es ATROPELLO e IGNORANCIA de lo que significa pertenecer a un mundo globalizado.

Una verdadera revolución sería dar trabajo genuino a la gente, más educación, fortalecer el sistema de salud, combatir la corrupción y el narcotráfico, direccionar los recursos del Estado hacia la creación de infraestructura social básica (cloacas, agua corriente, redes de gas), mejoramiento del transporte público, un plan nacional de viviendas. Todo podría lograrse con el consenso de todos los sectores involucrados Con esto, mínimamente, se iniciaría la chispa de una gran revolución no sólo en Venezuela sino en toda la región.

 MI OPINION





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