sábado, 7 de junio de 2014

Hoy, escribe el Arpón

"Atribulado en la cresta, recurro al arpón"



Mazo de cartas y la baraja española.
Se dirime la suerte entre bastos y copas
espadas y oros;
urge la prisa sobre la tarde
(no tiene minutero mi reloj)
de continuo el aliento del enorme crisol
construye un templo de naipes.

Son finas las hebras que martillan
el silencio, son apenas místicos
compases...

En la redonda mesa, el asombro
deja su impronta
de afilados cuchillos...

Sones de oro retrucan el espacio
y una daga pronuncia mi nombre.

Estoy cerca...
no muy lejos del arte sacro;
coligo que la vena esparcirá su cuota
¡En este papiro incesante y sin voces!

Doy dos pasos hacia atrás y otro adelante
(practico un salto ornamental)

Confió en mi esgrima para dilatar el suceso
y me sujeto al dogma del tiempo militante,
dejando un predicado vivo:

"No muere quien andando puede
romper las cadenas que atan al sigilo,
si tras arpón, logra transpirar el guante”.

By: El Arponero de la Tinta

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