viernes, 15 de enero de 2016



Confundir la militancia social que surge desde las entrañas de la clase obrera y del entramado social más vulnerable, que procura aunar voluntades a favor de sus derechos y tener un protagonismo activo y representación en el poder, digo, confundir aquello con esto otro, un pseudo ejercicio de liderazgo basado en el reparto de planes sociales a dedo, electrodomésticos y tierras y chapas, etc. ; es, justamente, el error de considerar “revolucionario”  un movimiento encolumnado en torno a un caudillo que sólo reparte indignidad, dependencia y miseria a mediano plazo para la construcción de su  poder personal. Pero lo más condenable es el uso de los recursos del Estado para cooptar fanáticos que metan miedo a quienes trabajan y luchan cotidianamente por un país más noble y justo a través de su esfuerzo y se rebelan contra esta farsa de militancia social que sólo genera más pobreza, más violencia y más descontento social. Esos fanáticos militantes “confunden” pertenencia a un grupo con fidelidad a la Patria. La Patria no es el caudillo que te regala planes sociales y te hace cautivo de sus intereses personales. La Patria es el cielo, la tierra donde naciste, las montañas, los mares, la cultura heredada, el folklore,  el acceso a la educación, el trabajo digno, la gente que convive con uno, la fe en las creencias religiosas, la camaradería entre todos y el orgullo de ser argentino.

Me parece muy sensata la medida de quitarle el poder de reparto de planes sociales a la pseudo dirigente social jujeña, Milagro Sala, y quitarle el acceso al dinero para que lo distribuya de acuerdo a su conveniencia y criterio personal, y lo que es peor,  sin rendición de cuentas. Es el Estado provincial en todo caso el que debe administrar los planes sociales.

¡Cerrar el grifo del Estado a los que se enriquecen a costa de los pobres es un ACTO DE JUSTICIA!

MI OPINION


By : El Arponero de la Tinta

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