domingo, 3 de enero de 2016



En una economía de mercado cuando se siente el peso del ajuste en el poder de compra de los salarios, lo primero que sucede, es un reacomodamiento en las prioridades de gastos de las familias. Ciertamente,  habrá menos consumo y menor endeudamiento. Lo cierto es que el Estado Nacional,  se verá privado de ingresos, dado que la gente dejará de pagar tributos, aparte de no recaudar por vía del impuesto al consumo.

La pérdida de poder de compra afecta a las transacciones corrientes y al flujo real de la economía.

El gobierno nacional, tal vez, no hubo previsto esta situación y ahora los gobiernos provinciales y municipales se verán afectados por esta merma en sus recaudaciones.

La transferencia de recursos de los asalariados a los sectores más ricos (1)  traerá como consecuencia contracción de la economía y más pobreza.

El AJUSTE fue duro. No se esperaba algo tan drástico y tan de golpe. Pero esto traerá consecuencias inmediatas contra el gobierno por aplicar un esquema teórico de manual aprendido,  sin sopesar el impacto en la población. Las organizaciones obreras se están unificando para tener un solo interlocutor y hacer frente a esta embestida, poco feliz,  del gobierno nacional contra los trabajadores.

Se habló de consensos y diálogo; pero se optó por una fórmula caprichosa de ajuste sin recurrir a las voces de todos los sectores que integramos el entramado social.

Esto es lo que veo a corto plazo. Aquí no hay animosidad ni nada. Expreso lo que siento conforme a lo que vivo, día a día. Soy un trabajador.


(1) La quita de retenciones a los exportadores disminuye el ingreso del fisco que será reemplazado como contraparte, seguramente,  con la quita de subsidios a la energía y al transporte, la reducción de la planta de personal en las administraciones (a partir de despidos)  o la jubilación anticipada de agentes públicos.


 MI OPINION


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