En una economía de mercado cuando
se siente el peso del ajuste en el poder de compra de los salarios, lo primero
que sucede, es un reacomodamiento en las prioridades de gastos de las familias.
Ciertamente, habrá menos consumo y menor
endeudamiento. Lo cierto es que el Estado Nacional, se verá privado de ingresos, dado que la gente
dejará de pagar tributos, aparte de no recaudar por vía del impuesto al
consumo.
La pérdida de poder de compra
afecta a las transacciones corrientes y al flujo real de la economía.
El gobierno nacional, tal vez, no
hubo previsto esta situación y ahora los gobiernos provinciales y municipales
se verán afectados por esta merma en sus recaudaciones.
La transferencia de recursos de
los asalariados a los sectores más ricos (1) traerá como consecuencia contracción de la
economía y más pobreza.
El AJUSTE fue duro. No se
esperaba algo tan drástico y tan de golpe. Pero esto traerá consecuencias
inmediatas contra el gobierno por aplicar un esquema teórico de manual
aprendido, sin sopesar el impacto en la
población. Las organizaciones obreras se están unificando para tener un solo
interlocutor y hacer frente a esta embestida, poco feliz, del gobierno nacional contra los
trabajadores.
Se habló de consensos y diálogo;
pero se optó por una fórmula caprichosa de ajuste sin recurrir a las voces de
todos los sectores que integramos el entramado social.
Esto es lo que veo a corto plazo.
Aquí no hay animosidad ni nada. Expreso lo que siento conforme a lo que vivo,
día a día. Soy un trabajador.
(1) La quita de retenciones a los
exportadores disminuye el ingreso del fisco que será reemplazado como
contraparte, seguramente, con la quita
de subsidios a la energía y al transporte, la reducción de la planta de
personal en las administraciones (a partir de despidos) o la jubilación anticipada de agentes
públicos.
MI OPINION
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