Como ciudadano argentino y
habitante de este hermoso país, tengo derecho a expresar mi opinión, usando el
lenguaje apropiado, sin agredir ni ofender; aunque sí, marcando mi diferencia
con la política del gobierno actual, al cual deposité mi voto pensando que habría un manejo equilibrado del poder y
una forma de ejercicio del mismo, meditada y justa.
A mi me duele como asalariado
pagar los platos rotos del descalabro de la economía, fruto del mal gobierno de
la gestión anterior. Sin embargo, veo con desagrado que el Presidente electo
tome medidas que benefician a sectores de la economía que siempre especularon
para obtener un rendimiento superlativo y postergue a quienes somos la
verdadera fuerza motriz de la economía, los ASALARIADOS.
Quizás a largo plazo, el país
luzca como una potencia en el cono sur. Es importante para el país ser
predecible, garantizar la inversión y poseer una plataforma jurídica que dé
seguridad a la afluencia de capitales externos que promuevan el desarrollo y
continuidad a un proceso de cambio y de sostenimiento constante de la economía.
Pero no me parece justo que la masa obrera financie o subsidie esta política de
rendimientos hacia los sectores más ricos.
Aquí, el ATLAS que sostiene el
mundo es el trabajador y el Estado no se avergüenza de ello. Se jacta de haber
abierto el cepo cambiario y de haber
normalizado el mercado de divisas con una medida que impacta muy desigualmente en los sectores
del trabajo.
Para colmo de males permite a
determinados gremios “poderosos” obtener una compensación económica para sus
afiliados y el “resto” que se joda.
No está bien esa decisión de
permitir que algunos obtengan una compensación económica sin sopesar que todos
somos asalariados y que por tanto, merecemos igual tratamiento.
El gobierno debiera haber visto que
el esquema implementado era desigual y debiera haber abierto el paraguas, a fin
de no dividir más al pueblo y a la masa trabajadora y reglamentar un bono único
para todos de $ 1000 por ejemplo.
Mas no, dejó que el azar y las fuerzas de gremios apabullantes, tomaran las riendas y se abrió de gambas con
respecto a los empleados públicos y municipales. ¡Qué lindo!
O sea, se cumple mi hipótesis
respecto a que los asalariados financiamos a los sectores más ricos.
Yo le deseo a este gobierno lo
mejor, dado que si le va bien, todos nos beneficiamos.
Pero no consiento el criterio de repartir
el costo de la inflación entre los “muchos” y repartir los dividendos de las
ganancias entre unos “pocos”.
MI OPINION
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