Yo sé que este gobierno que
comienza intenta devolver al país la impronta augusta que merece y llevar
adelante un esquema positivo y previsible económica y jurídicamente, de suerte
que las inversiones se multipliquen y renazca la producción local, lo cual generará
más empleo y mayor oportunidad de desarrollo en lo individual y en lo colectivo
para los argentinos. Estoy de acuerdo con ello.
Sé que este país da para mucho y
que tenemos la capacidad material y humana para lograrlo. Sólo falta la
voluntad y la decisión de un gobierno que apunte a la excelencia en todos los
aspectos relativos a la formación educativa y al desarrollo tecnológico. En esa
dirección el gobierno ha puesto su mira y lo acompaño.
También comparto la idea de
erradicar la corrupción instalada en las esferas gubernamentales y terminar con
el poder de las mafias.
Pero no estoy de acuerdo, en
absoluto, con la idea que el pueblo trabajador financie una plataforma en la
cual sean los “ricos” los únicos
beneficiados a través de incentivos que pagamos todos.
La inflación la generan los
empresarios, día a día, con la remarcación de precios y su desmedido afán de
ganancias. Ellos auditan el mercado permanentemente para ver como mejorar sus
ingresos sin importarles un comino la incidencia en los bolsillos del
asalariado.
Creo que en este punto, el
gobierno debe ponerse firme y “tomar al toro por las astas”, y exigir a través
de multas y si fuese necesario, confiscaciones de sus activos (como a los
manteros de Once) a que los formadores de precios sean más prudentes y
menos antipatria.
La doctrina liberal no es una
medida correcta para nuestro pueblo, no adhiero a esa consigna, el pueblo no
tolera tamaña equivocación en el rumbo económico.
Estimado Presidente, a quien
sufragué mi voto, te pido correcciones en el rumbo económico, porque esto, así
no cierra.
Ruego al sindicalismo exigir una
restitución justa del poder de compra de los salarios a quienes correspondan,
sean sectores privados o públicos. La pauta salarial no será del 30 % sino del
50 % como mínimo.
A los exportadores le condonaron
su aporte al fisco con la promesa de que éstos liquidaran divisas y aumenten
las reservas del Banco Central, ¡no lo hicieron! Esperan un dólar más caro.
¡Qué bonito!
MI OPINION
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