Cada ahogado en el mar Egeo es
una marca registrada del capitalismo salvaje que domina al planeta. La
incomprensión, el odio, la locura son fruto de este existencialismo monetario y
del esquema de pensamiento reinante que pone por encima de todo los valores
humanos y la vida, el atesoramiento de riquezas.
Esa tacaña forma de dominar el
mundo e infundir respeto al dinero como
soberano y despreciar la vida, lleva a que el grado de anomia social crezca exponencialmente
y desaparezca sobre la faz de la tierra la solidaridad, la hospitalidad, la
camaradería, el amor al prójimo y resurjan los fundamentalismos, la
revoluciones, los sectarismos y la anarquía total.
Hoy culpo a las economías ricas
del mundo y a sus líderes políticos y empresarios, religiosos y civiles por la
muerte de cada persona en el mar Egeo. Ellos tienen en su haber la
responsabilidad de equilibrar las cosas para que la armonía se imponga sobre el
caos, y sin embargo, siguen atesorando poder y riquezas, sin importarle un
bledo la vida humana.
Cada persona muerta en el intento
de encontrar un horizonte nuevo para él y su familia es una amonestación que le
cabe a cada mandarín que sojuzga la tierra y que determina, por acción o
inacción, quien vive o quien muere.
Cerrar el paso a los migrantes que
huyen de la guerra, del hambre, de la devastación, de la crueldad y festejar el
advenimiento del Hijo de Dios es, patéticamente, lo más repugnante que puede
hacer un pueblo, una nación, un
continente.
Lamento la muerte de personas en
el mar Egeo, ahogadas, tras buscar otro destino que posibilite la construcción
de un hogar y una vida mejor. Hay responsables en esta TRAGEDIA y son los
“adoradores del capital” que
convulsionan a las sociedades, fabrican guerras, alientan terrorismos,
exacerban a las masas y luego, se
apoltronan en un sillón con ropa suelta, fumando un habano y con el control
remoto hacen zapping en la pantalla del mundo, observando la hecatombe que
lograron para sentir su conciencia saturada y su misión cumplida.
Estos titanes del poder y de las
riquezas, “estos guasones” tienen un
pasivo enorme con la humanidad, cuyo dinero no puede saldar. Ninguna bula pontificia los exonerará de culpa.
Me duele tanta desigualdad en la
distribución de riquezas, tanto acaparamiento en pocas manos en detrimento de los más pobres,
siendo que todos respiramos el mismo oxígeno y bebemos de la misma agua.
La asistencia sanitaria no es
accesible para el 2/3 de la humanidad, el trabajo digno no existe para las
comunidades pobres, la educación y la enseñanza son para quienes pueden
pagarla. El sistema está viciado de corrupción y mafias.
¡Esta desigualdad genera ODIO y
VIOLENCIA!.
Cada muerte acaecida en el mar
Egeo es un testimonio fehaciente de la crueldad del capitalismo que nos rige.
Culpo a las naciones poderosas y
a las grandes fortunas por la pérdida de vidas de migrantes en el mar Egeo.
¡Dejen de acaparar y devuelvan el
producido social al conjunto de los habitantes de las naciones!
Mi pésame al mundo por los fallecidos en
el mar Egeo.
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