domingo, 6 de noviembre de 2016



A Lulio Chesare (*)

Pasión o teogonía
y una témpera en el horizonte
¡por ti!, bosqueja su dibujo
en el dintel 
la fortaleza de Cronos
y surge la magia en un eterno
cuadro.

Destino en el anfiteatro
En volutas de acuarelas
y besos de una amapola
en un torrente de estambres.

Cofradía de colores
y una solitaria estampa;
¡ninguna sed de corsario!
Todo potencia de lápiz
Y de cigüeñas.

Cien capullos en el mimbre
tras distante recorrido
y una fiebre en la pared
en nitrato de polvo.

La azulinidad tras los céfiros
Descorre la geografía
¡El espacio no está vacío!
y esta única célula que te acompaña,
por la pátina hundida del crepúsculo
te elevará, ¡por fin!
a la gigante espiral de lo eterno.

Y sólo yo puedo verte
en ese espacio dibujado
en un cuadrante,

y sólo yo puedo
adentrarme en la esfera
y comprender la imagen
perdonando al segundo.

(La simetría carece de tribuna
y trepida la sentencia,
¡el verbo ya no respira!)

El dibujo se somete a la impronta
Y deja su huella
En el papiro.

Allende tu vas, hermano, te acompaña
Mi reflejo.


(*) A mi querido hermano, él era un artista del pincel.


BY: EL ARPONERO DE LA TINTA

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