miércoles, 9 de noviembre de 2016

TEMA DE ACTUALIDAD



En un mundo globalizado, por las comunicaciones o por la magia del internet, con toda su catarata de redes sociales, resulta casi imposible evadirse de lo que pasa en las grandes potencias del mundo y desconocer la magnitud de las repercusiones mediatas e inmediatas que provocarán, los sucesos acaecidos en aquellos sobre el ámbito de las naciones circundantes o bien sobre las otras regiones del planeta y de la trascendencia en términos políticos, económicos y sociales que conllevan en si mismas.

El fenómeno que acontece en las grandes naciones es un disparador o plataforma de lanzamiento de nuevos paradigmas. 

La importancia que tiene el acto eleccionario en la Unión de Estados Americanos, donde el partido republicano obtuvo  la mayoría necesaria para encumbrar a Donald Trump como nuevo líder del país más poderoso del mundo, no puede ser soslayada por ninguna nación del planeta.

La decisión del pueblo americano de dar su voto a Donald Trump es un mérito local que nadie juzga y que representa una alternativa diferente a la que consagraban las encuestas.

El temor que se signa en el mundo, es, si la figura de hombre duro contra la inmigración, del electo presidente, no traerá aparejado segregación, odio y violencia.

No me gustaría un nuevo ultranacionalismo en el mundo.

Particularmente, en mi opinión, no era posible jamás que una mujer se encumbrara como presidenta de los Estados Confederados. Entiendo que el resultado estaba cantado y que manipularon las encuestas.
Esperemos que prime la cordura, que haya consenso universal y no se dispare la discriminación y el odio planetario. No me gustaba este señor para presidente, lo veo como muy poco reflexivo y con cierta animosidad. ¡Ojala me equivoque!

Espero que “el sueño americano” al que hace mención, este nuevo líder, sea a partir de la cooperación internacional  en todos los órdenes, con todas las naciones, y  nunca la guerra.
MI OPINION

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