Quizás, no habré besado a cien
mujeres,
ni a cien doncellas moras,
desvestido;
mas el amor que Dios me ha concedido
me ha sido fiel en los atardeceres.
Y, si bien, pecadores somos seres,
en el andar he sido precavido;
¡que no existe varón más distinguido
cual aquel que es austero en los
placeres!.
Que andar descalzo es cosa muy
prudente,
desnudo por la vida y sin abrigo
y honores desechar y ser valiente.
Por eso, amigo mío, yo te digo:
no siempre es tan feliz el más sonriente,
¡pues, llora igual, el rico que el
mendigo!
By : Alí Al Haded

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