"Las palabras embelesan al oído torpe, que gusta oír los acordes melodiosos de los discursos de ocasión; las actitudes, en cambio, confieren un emblema tal, que ninguna lluvia por más ácida que fuere, puede borrar de la pizarra esos trazos o aquellos signos inequívocos del hombre; son y serán para siempre una escritura indeleble que revelarán, casi mágicamente, la anatomía de las almas que las produjeron."
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