El odio y la manifestación de ira, generan como correlato VIOLENCIA.
La violencia engendra más odio y más ira.
Es necesario apartarse de la gente que sin medir consecuencias escupe odio a mansalva, porque nos alienan y nos tornan agresivos en nuestras relaciones interpersonales.
Pero es muy difícil erradicar el odio de las masas cuando son sus propios dirigentes los que promueven la violencia.
Hay que buscar dirigentes que promuevan el bienestar y la salud mental y emocional del pueblo, dado que entonces habrá pacificación, unión, camaradería y un clima propicio para solucionar los conflictos que surgen diariamente en el entramado social, sin recurrir a la confrontación.
Este gobierno ha hecho del país “un cuadrilátero” donde en vez de apaciguar los ánimos ha puesto los guantes a los dirigentes de masas para boxear. Esto se traduce en violencia social y aquelarre.
¡No dejemos que el ODIO gane las calles, ni sea parte de nuestro sistema de relaciones!
VOLVAMOS a esa humilde condición de niños e inundemos el planeta de risas, esperanzas, amor y ternura.
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