"Acotar o censurar a la prensa independiente es tan torpe como ponerle un bozal al perro porque ladra".
Si el discurso oficial es genuino, ¿cuál es el temor?
Hay que dejar oír a todas las voces, y que la gente decida sobre quién miente o quién dice la verdad.
Es cierto que no existe la objetividad en estado puro, pero la opinión contraria debe ser respetada siempre, a menos que se quiera esconder la tierrita bajo la alfombra.
Si el discurso oficial es genuino, ¿cuál es el temor?
Hay que dejar oír a todas las voces, y que la gente decida sobre quién miente o quién dice la verdad.
Es cierto que no existe la objetividad en estado puro, pero la opinión contraria debe ser respetada siempre, a menos que se quiera esconder la tierrita bajo la alfombra.
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