En estos momentos en que reflexiono sobre los
acontecimientos presentes de mi Argentina creo ver a un león herido que busca
venganza. El odio que tiene este animal es tan fiero que asusta hasta al más temible oso.
No debemos de ningún modo
asustarnos de sus garras ni de sus fauces; pero, sí, de su influencia sobre las
otras fieras. Este león herido, como rey de la selva, está convocando a la
rebelión sin importar en qué termine todo esto.
Hay que actuar con mucho criterio
y alejarse del odio animal dado que la selva no es un escenario propicio para
construir un Edén.
Si dejamos que la fiera vomite su
odio en la selva y nos apartamos momentáneamente de su juego, quedará aislada y
seguramente, ya sin fuerzas, desfallezca.
No obstante, el séquito de bestias
que rodean al león herido son de temer y ¡ahí, debemos entonces hacer pie y enfrentarlos con uñas y dientes en su propio terreno!, afirmando nuestra convicción de que juntos, somos más.
¡Un león herido puede asustarnos,
pero nuestra estirpe es TORO, y no tememos!.
P.D.: Que bueno es descubrir la cantidad de alcahuetes que se ufanan de intelectualidad para ocultar su pobreza de pensamiento.
"Al que construye un edificio,
le regalo mi cuchara de albañil y mi escuadra
y al que destruye una pared
o socava los cimientos, le regalo mi cuchara de albañil
y mi escuadra; mas también, mi reloj" .
(Pues es muy tonto aquel que no mide en el tiempo, sus hazañas.)
"Al que construye un edificio,
le regalo mi cuchara de albañil y mi escuadra
y al que destruye una pared
o socava los cimientos, le regalo mi cuchara de albañil
y mi escuadra; mas también, mi reloj" .
(Pues es muy tonto aquel que no mide en el tiempo, sus hazañas.)
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