SUFRAGANDO UN VOTO EN EL ALBOR
Huelo fragancias puras en un jardín cuidado
y mi respiración, en breve, queda absorta;
hay cientos de colores y de solemnes flores
en el fulgor del nuevo peregrinar humano.
Hay azucenas blancas y nobles margaritas,
un compendio regio de rosas y malvones
-adscribo a la lumbrera del sol enamorado-
y postulo la gracia pariendo, al fin, la esencia.
Nada en flor la figura, su capullo muerde en llanto
y en el suceso vive, en esa permanencia
el absoluto germen de la piedad mayor.
Adviene la presencia de lo inconmensurable,
se percibe puro, de la rosa, el aroma
y todo el frenesí, reposa en la gramilla.
¡Me puede la fragancia!, ¡renazco en cada flor!.
By ; Alí Al Haded

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