Felicito a ese joven inglés que creó una aplicación
para usar en la telefonía celular y le vendió el proyecto a la gigante YAHOO
por 30 millones de dólares y un puesto permanente en dicha empresa. ¡Eso es
talento y digno de admiración!.
Si nuestros torpes faranduleros
que venden su cuerpo y su intimidad para salir en televisión por 2 mangos
tuvieran talento aprenderían de este muchacho como hacerse “ricos” dejando a salvo su honra.
La diferencia está en el trabajo,
el estudio, la dedicación y un objetivo a cumplir usando la inteligencia.
Cada día repudio más a los holgazanes que insultan a
la inteligencia mostrando sus cualidades histéricas en televisión para obtener
una moneda.
Lo que más me duele de estos
mediocres faranduleros es que son captados por un público masivo y muchas
veces, seducidos y convencidos, en cuanto a que la mejor manera de llegar al
éxito es el escándalo y la fanfarria.
¡No quiero más esa televisión
inculta y vacía de contenidos!
Admiro la capacidad de crear soluciones y de resolver problemas usando la inteligencia, el ingenio o el talento natural que DIOS regaló a todo individuo.
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