miércoles, 27 de marzo de 2013

POESÍAS DEL ARPÓN


Cordialis mutis in fogo abbracci


Yo sabré cuando se barnice el día y amanezca
y sabré, también, cuando se ponga el sol.

Una huella dejaré entre las paredes
y mi puño engarzado por la impronta
junto a mi verso y mi pasión.

Esparcirá, la brisa, mis cenizas por los prados
- tras renunciar al hosco invierno -
entre misterios y leyendas
y ajetreos de pájaros
o relinchos de corceles,

Y en una carrera loca
por una pista sin andariveles,
marcaré mi dimensión hasta
que el reloj digite su pulso
y se apague la estrella, regalando sus laureles.

Tal vez, luego;
buscaré en la corteza de un árbol,
parir la longevidad del verbo,
atravesar el cosmos
o vivir en breve.

Mas no dejaré mi herencia
ni mi clave
en el terreno donde moran
las hegemonías ni las tiranas voces.

Una vez mimetizado mi sesgo
en el reviente
claudicará el elemento
y seré espejo de la siesta.
(y nunca sombra en el pedestal dormido)

El ojo que percibe el mundo, desde lo alto,
hará pedazos el conjuro
y reducirá la estampa,
aquélla, que enjaretó el criterio
y tornará en blanquecino esbozo
el permanente gozo
en una sola postal auténtica.

Allí, entonces, sepultaré mis huesos
y seré gigante entre las piedras.

(o tal vez, quizás, una modesta piedrecilla).



By: Alí Al Haded

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