A MI PRINCESA
Una tarde cualquiera dejaré mis harapos
tras el endemoniado sigilo del arpón;
una tarde cualquiera remojaré mis trapos
una tarde cualquiera, tras morder tu pezón.
Y besaré tu cuerpo en la intifada azul
envuelto en un capullo de seda primorosa
como una nube blanca que pasea gloriosa
envolviéndote toda, con su magia y su tul.
Nacerá de tu vientre, la promesa mía,
- el secundario efecto del verdadero amor -
y tornará mi fruto, en tu faz, la alegría.
Serás la reina madre, mi norte y mi vigía,
serás el ave mágica que vuela por mi cielo
y yo, desde mi páramo, te brindaré consuelo.
By: Alí Al Haded
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