sábado, 21 de diciembre de 2013

Aplicar controles de precios a los productos que se comercializan en los superrecados y en las tiendas minoristas es una medida poco feliz , dado que la “inflación”  no es una “sensación térmica” del recalentamiento de la economía, sino una respuesta a la triste manipulación de las variables macroeconómicas  y al deterioro permanente de la estructura de precios. Los productores y empresarios obtienen su beneficio a través del producido y comercialización de los bienes que producen y venden. Si aumentan los costes de producción y a ello se le suma una  mayor presión tributaria, resulta lógico que los bienes se encarezcan. No se puede “aplanar” la economía con mandatos de escritorio, pues el resultado hipotético que se pretende obtener  va a ser justamente lo contrario: menor oferta de bienes, desabastecimiento, falta de estímulo a la explotación y recesión.

La Argentina debe volver a ser una Nación Capitalista, dejar que el mercado se regule a si mismo y sentar las bases jurídicas para que el juego entre oferta y demanda sea lo más transparente posible.

La Argentina debe controlar el gasto público, haciendo ajuste en aquellos ítem de la economía que no generan  BIENESTAR ni SATISFACCIÓN SOCIAL : propaganda institucional,  mantenimiento de planteles “ñoquis” en las administraciones, ensalada de subsidios a instituciones que no rinden balance de inversión, etc. Además de dejar de licuar la riqueza nacional aguando el poder adquisitivo de la moneda emitiendo billetes a lo perro.

“La realidad no se explica como respuesta a una sola causa” , hay varios factores que coadyuvan a que la economía argentina zozobre, entre ellos : la soberbia de los funcionarios que se aferran a una “novela” de país progresista y no “ven” el hundimiento del TITANIC.

La novela creada por el oficialismo ya no tiene rating y carece de seguidores. En los medios televisivos cuando pasa esto, se levanta el programa y se sustituye por otro. Aquí debería hacerse lo mismo.

Continuar con esta novela le significa al país recesión, pérdida de reservas, mal humor social, inequidad en el reparto y desconfianza externa. Así no habrá crecimiento NUNCA.

Sinceremos las variables económicas, apoyemos a los pequeños productores, defendamos las inversiones de los capitales privados, dejemos de subsidiar la ineficiencia y exijamos excelencia , dejemos de amenazar a las empresas y ejecutemos políticas de Estado para que halla una verdadera disciplina económica y los mercados sean transparentes, combatamos la inflación , dejemos los micrófonos de lado y repensemos el sistema capitalista. Es así, como saldremos adelante de esta “crisis”   autogestionada.

MI OPINION

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