viernes, 13 de diciembre de 2013

EL MUNDIAL DE LAS CONSONANTES


En una biblioteca olvidada, las consonantes procuraban un mundial para encontrar a la más selecta entre ellas .

Estaba establecido en el juego que ninguna tendría mayor preponderancia que cualquier otra. Establecieron un mecanismo de juego al azar, donde cada consonante equivalía a un número.

El juego no duraría más que una jornada, luego del cual, cada consonante volvería a su ubicación dentro del alfabeto.

Usaron un reloj que empotrado en la pared del amplio comedor marcaba los minutos y las horas, atrapadas entre telarañas y olvido. Sincronizaron en sus trazos góticos la geografía del mundo y se mofaron a coro de las vocales.

Habló la "s" de su prodigioso trazo en transformar lo simple de las palabras en verdaderos conjuntos tras conformar los plurales.

Habló la “r” que por su impronta, dignificaba el sonido cacofónico del lenguaje.
Y así, sucesivamente hablaron todas las consonantes exponiendo la bondad de su existencia.

Hubo solamente una disyuntiva atroz cuando la “y” no supo definir su condición de consonante, dado que también coqueteaba entre las letras como “vocal latina”.
Zanjada la discusión por el arbitrio de la coma, se disputó el mundial de las consonantes.

En la biblioteca no pararon de batirse a duelo las consonantes, primero : la “j” con la “g” , luego la “b” con la “v”  y finalmente, la “x” con la “w”.

Llegó la medianoche y ninguna consonante comprendió el error de disputarse el privilegio de ser la más notable, dado que el tiempo es infalible ante las ojos y la fe de los humanos.

El alfabeto volvió a ser la casa que cobijara a todas las letras, sin importar su sonido y utilización.

Por convención se eligió a la “z” como final de la disputa.

(El reloj que atrapado entre telarañas y olvido, nunca dejó de marcar el contraste entre la vanidad y la docencia del minuto).



By : El Arponero de la Tinta

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