A MI DONCELLA
En esta tarde, donde la húmeda tristeza empaña
los cristales, veo tus ojos sufragar
la pasión.
Te veo descalza en el jardín,
caminando sobre la gramilla,
aturdida por el perfume del jazmín.
(La vida tiene el gozo del aroma universal,
del pétalo que regala su presencia.)
Y es la fragancia del amor, la que estrella
tu conciencia hacia el suspiro milagroso
de mi tallo en esplendor.
Es que la lluvia de tus ojos, en mi pasto,
abona las semillas de mi tierra
y me regala la nutriente de tu vida.
El rojo que punzó mi boca,
el nervio que eclipsó mis labios,
¡me dejó el beso de tu poesía!.
En este supremo otoño, do gobierna
el amarillo y se abre la flor,
yo sólo pienso en tu desnudo.
No quiero verte llorar en los cristales,
quiero sentir tu piel
y el aroma perfecto de tu savia.
Presiento que la tarde, en connivencia
con el viento, deshojará al jazmín
y me regalará tu cetro.
¡Me llevaré a la boca esa fruta!
En esta tarde, donde la húmeda tristeza empaña
los cristales, quiero besar
al viento,
el cuerpo de tu flora...
¡hasta embriagarme!.
By : El Arponero de la Tinta

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