En un rejuntado de voluntades en
el Congreso aprobarán leyes que el Ejecutivo promulgará.
En un rejuntado de leyes se
conformará un nuevo código.
En un rejuntado de obediencia los
jueces dictarán sentencia, o no.
La interpretación del nuevo
código quedará sujeta a un rejuntado de pactos.
Mientras se conforma el nuevo
código y se alinean las voluntades de los jueces, nuevos delitos
incursionarán en el escenario.
Pero el rejunte será obediente al tenor de lo que marca la
letra, y la letra será la voz que interprete el rejunte.
La justicia se aferrara a la
letra del rejunte.
El delito podrá esperar en el
banquillo hasta tanto se defina el marco en el cual se inscribe su petulancia.
Ningún ciudadano podrá invocar el privilegio normativo de la
Constitución en aras de las garantías que postula aquélla, dado que las
cautelares carecerán de privilegio de acción.
En fin, en el rejunte se dirimirá
las cuestiones de derecho de los ciudadanos pero ya no en forma objetiva, sino
conforme al criterio del poder que gobierne la Nación, según el rejunte
logrado.
¡AMARILLO ES EL SOL CUANDO LO PINTAN CON CRAYONES!
¡PERO NEGRA SERÁ LA NOCHE CUANDO LA JUSTICIA OBEDEZCA A LA AVARICIA DE LOS INFAMES!
¡PERO NEGRA SERÁ LA NOCHE CUANDO LA JUSTICIA OBEDEZCA A LA AVARICIA DE LOS INFAMES!
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