Respecto al paro de los docentes de la provincia de Buenos
Aires que luchan por un aumento en sus
remuneraciones, quiero tomar posición sobre el tema, y expresar mi total
desagrado hacia las autoridades gremiales por su intransigencia en aceptar lo
que el gobierno les otorga.
Considero que la lealtad al
“proyecto educativo” debe primar por encima de posturas “muy radicalizadas” que
sólo promueven la tensión y el odio, el divisionismo y la confrontación permanente.
Ningún trabajador dependiente del
Estado “gana” lo que debería obtener como emolumento justo por su esfuerzo y
dedicación. Sin embargo, se sigue trabajando y procurando discutir en
paritarias aumentos de salarios sin paralizar la actividad.
Esta puja entre gobierno y
gremios docentes para ver “quien la tiene más grande” es un infantilismo inaceptable.
¿Dónde está la docencia de los
dirigentes gremiales en entender y transmitir a la sociedad que EDUCAR es dar
posibilidad a los hombres y mujeres que intentan formarse en un espacio de
comunión y acceder, igualitariamente, a las herramientas básicas de
conocimiento y que, Hoy, ven truncadas sus esperanzas por el afán de
representantes gremiales en “erigirse” en titanes de la justicia social, para
proyectarse mañana en Diputados o Senadores y resolver su situación económica
personal en desmedro de todos los educandos?
¡Esto no da para más!
A los señores “Docentes” pido
dejen de lado su postura y acepten lo que el Gobernador les ofrece y comiencen
a dar clases.
No se puede ignorar el reclamo de
la sociedad y ser tan miopes. Lo único que enseñan con su actitud es que no les
importa un bledo la educación sino sólo el poder y la entronización de su
discurso de pacotilla.
Pido a los DOCENTES que mañana
depongan su actitud rebelde y enseñen a nuestros jóvenes cómo se construye una
patria, yendo a las aulas, a dar
clases.
No digo que no luchen por un
salario digno, digo simplemente que su
lucha se enmarque en canales de negociación donde no paguen los platos rotos
los alumnos que no tienen acceso a una colegiatura privada.
El gobierno tiene su parte de
culpa, pero ustedes, señores DOCENTES,
la comparten
MI OPINIÓN
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