domingo, 10 de abril de 2016

NO HAY LUGAR PARA UNA TORMENTA


Es un domingo más en que prevalece el ocio y se renueva la fe y la esperanza. No hay ajetreos de pájaros ni sollozos de niños, sólo un minuto de gloria y de paz.. El ritual de unos leños ardiendo, las brazas de un fuego que transpira en una parrilla para domesticar una triada de chorizos y  un pollo,  y devolver al olfato las ganas de vivir eternanamente, acompañado de los afectos y de las cosas sencillas, junto al cálido aliento del sol en la espalda y el beso puro del vino besando los labios.
El ascenso a la cúspide de la felicidad en un parir doméstico devuelve al hombre a su magnificencia y lo entroniza en el altar donde siempre hubo de estar para engendrar aquello llamado NIRVANA.

El cercano paraíso y la frontera del espíritu reconocen en un instante la supremacía del bien y por ósmosis atrapan los huesos de este hombre que anhela permanecer así, disfrutando el terrestre momento.

La ciencia desconoce, al menos en su glosario rebuscado, la efervescencia del minuto en que el éxtasis eleva el nicho de humor y conecta cada neurona con sus terminaciones magnéticas, la paz  del cuerpo con la potencia del alma. El ciclo es una plataforma sensorial o un estado de conciencia pura que nutre de prodigios  el acontecer humano y llena de innumerables partituras los torrentes de la vida.

Me aferro a este minuto y siento el máximo placer que puede experimentar un mortal y no pienso en el mañana. Esta es la gloria de estar vivo y disfrutar del presente.
Tener un AMOR te cambia la configuración de tu cerebro y disfrutar el minuto es la grandeza a la que debiéramos dirigir nuestros esfuerzos.

Ella está conectada conmigo más no a través de redes sociales sino a través de lazos carnales que enfatizan mi presencia en el mundo; hablo de MI AMADA, de mi compañera de ruta, de mi asistente todo terreno.

Bajo este sol y ante el gemido “entre comillas” de la carne en la parrilla y junto al beso de mi amada decreto: “NO HAY LUGAR PARA UNA TORMENTA”.

Pd :

¡AMADA, mi corazón es tu reloj ; tu fuente de felicidad, es mi manecilla!


 



By : El Arponero de la Tinta

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